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Señor Jesús, cuando caminaste por la tierra,
tu humildad oscureció tu reinado.
Tu mansedumbre confundió a los arrogantes,
impidiéndoles comprender tu propósito,
tu nobleza atendiendo a los indigentes.
Enséñame a modelar según tu eminencia,
a someter mi naturaleza humana a la humildad.
Concédeme una inclinación natural
a nunca verme más grande que nadie.
Desterrar todas las chispas persistentes de importancia personal
Eso podría elevarme más que tú.
Deja que mi corazón siempre imite tu humildad.

Amén.

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