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Muy buenos días, estamos en nuestra maratón de 28 días de oración, hemos tenido la gran bendición de orar cada dia por un tema diferente, hoy hablaremos de nuestros hijos, una bendición increíble de Dios. 

Nuestro papel como padre nunca termina. La descripción del trabajo cambia, pero el trabajo nunca se realiza. Para mí, el trabajo como padre era más cómodo cuando mis hijos eran pequeños. Como adultos, están fuera de mis manos. Sus decisiones, elecciones y acciones les pertenecen. Lo único que puedo hacer como padre es orar.

En el mundo de hoy, nuestros hijos adultos enfrentan pruebas y obstáculos inimaginables. Nuestros hijos necesitan que oremos por ellos. Necesitamos orar por sus planes, sabiduría y protección. Orar por nuestros hijos invita a Dios a trabajar en sus vidas y nos da consuelo.

Sin embargo muy a menudo perdemos uno de los mejores recursos que Dios nos ha dado para guiarlos: la oración. 

La oración es esencial para nuestros hijos y familias, para mantenernos alertas, conscientes y discernir la voz de Dios, así como para enfrentarnos a los ataques del enemigo en nuestras vidas. Nunca debemos subestimar la importancia de la oración.

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