"Tengo la Gracia de servir a un Rey que se hizo humilde y posee un Reino que solamente se puede ver con el corazón.

Tengo la gracia de tener un Rey que se vale de sí mismo, pero me da  la oportunidad servirle.

Tengo un Rey que me invita a ver su reinado todos los días en la tierra, pero especialmente me deja contemplar un pedacito de su Cielo.

Tengo un Rey que mi corazón descubre a gritos; mientras que mi cuerpo, al vislumbrar que está en su presencia, no puede dejar de alegrarse.

Tengo un Rey que puede cambiar en un instante la realidad del mundo, pero tiene la delicadeza de dejarme la libertad de elección.

Mi Rey nació en la pobreza, y vive en las desdichas de mi corazón. Tengo un Rey que prefirió una corona de espinas, y guardar silencio mientras llevaba su amor hasta el extremo. Mi Rey murió en la cruz; mi Rey se llama Jesús."

Señor, Tú me conoces mejor de lo que yo me conozco a mí mismo.

Tu Espíritu me acompaña en cada momento de mi vida. Gracias por tu gracia y por tu amor sobre mí. Gracias por tu constante invitación a que te deje entrar en mi vida. Perdóname por las veces que he rehusado tu invitación, y me he encerrado lejos de tu amor. Ayúdame a que en este día reconozca tu presencia en mi vida. Te acepto hoy como mi Señor y salvador!



 

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