Orando a la luz del Salmo 8

 

Oh  Señor,  soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!

* Padre maravilloso, permíteme orar esta mañana a la luz de este maravilloso Salmo 8. Permíteme alabarte esta mañana porque Tú eres mi Dios y mi Señor. 

Tú eres mi Rey. Tú eres nuestro soberano Dios. Nosotros somos la obra de tus manos pues Tú nos hiciste. Tuyos somos. Cuán imponente es tu nombre sobre toda la tierra. Padre, Tú has dado a tu hijo Jesucristo un nombre que es sobre todo nombre para que toda lengua confiese que Jesucristo es Dios y para que toda rodilla se doble delante de su bendita presencia. Padre, mi alma te alaba. Mi alma te honra. Mi alma te glorifica. Eres un Dios glorioso. Como dice este Salmo, "¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!" Gracias porque aunque Tú eres inaccesible, te has dado a conocer en Jesucristo.

 

Por causa de tus adversarios has hecho que brote la alabanza de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho, para silenciar al enemigo y al rebelde.    

** Padre mío mi corazón se llena de regocijo ante tu santa presencia. Haz llenado de tu Gloria toda la tierra para que te alabemos. Abre mis ojos para mirar tu Gloria en cada detalle de tu creación para poder alabarte; para tener siempre un cántico nuevo en mi boca. Muchos son tus enemigos, muchos son los que se rebelan ante Tí. Muchos son los que dicen "no hay Dios" pero los cielos cuentan tu Gloria y por causa de tus enemigos has llenado de alabanza la boca de los niños para avergonzar a sus mismos padres. Aún los niños de pecho elevan sus alabanzas guturales ante Tí porque solo Tú eres Dios. Porque Tú nos hiciste y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo tuyo somos, somos ovejas de tu prado. El enemigo no te alabará pero Tú eres digno de suprema alabanza. El rebelde no te glorificará pero solo Tú eres Dios. Esta mañana mi alma te alaba. Esta mañana mi alma te expresa que tiene hambre de Tí y que tiene sed de Ti oh Dios vivo.

 

Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: «¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?»    

*** Padre has puesto tu Gloria en los cielos y ellos cuentan tu Gloria. Ellos son escuelas que nos instruyen de tu gran poder. Como escribe Pablo "Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa. A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles" (Romanos 1:20, 21, 23 NVI). 

 

Pues lo hiciste poco menos que un dios, y lo coronaste de gloria y de honra:   

**** Padre Celestial gracias por permitirme alabarte y honrar tu santo nombre.  Nos has creado gracias a tu hijo Jesucristo. Tú palabra dice "Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad" (Juan 1:3, 4 NVI). Padre mi alma te alaba, mi alma está satisfecha en Tí. Mi alma se siente completa en Tí. Tú nos has creado para la Gloria de tu nombre. Tú nos has coronado de Gloria y de honra. Estamos completos en Tí. Estamos cumplidos en Tí. En Cristo estamos completos. En Él somos y a Él nos debemos. Él es digno de alabarle y bendecirle. Gracias amado Jesucristo. Gracias por tu amor. Gracias por tu ofrenda propiciatoria en la Cruz del Calvario. Alabado sea tu santo nombre.

 

lo entronizaste sobre la obra de tus manos, todo lo sometiste a su dominio;    todas las ovejas, todos los bueyes, todos los animales del campo, las aves del cielo, los peces del mar, y todo lo que surca los senderos del mar.    

***** Padre estoy cumplido en Tí. Estoy agradecido. Estoy completo. Has coronado al hombre de bienes y favores inmerecidos. Has hecho derroche de tu gracia eficaz y nos has bendecido. Nos has puesto como señores de tu creación y nos has dado el derecho de ejercer la mayordomía sobre lo tuyo. Nos has dado dominio. Gracias oh Señor, eres bueno. Para siempre es tu misericordia. Eres bueno Señor. Tú te agigantas ante mis ojos. Tú me sorprendes. Tú me asombras. Tú accionar me asombra. Vivo en el asombro de tu grandeza. Siempre viviré en el asombro. Eres tan único. Eres tan especial. Eres sorprendente. 

 

Oh  Señor, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! (Salmos 8:1-9 NVI)

* Oh Señor Tú me asombras. Oh soberano de toda la tierra Tú me asombras. Las naciones te adorarán. Las etnias de la tierra te glorificarán. Toda lengua confesará que eres Dios y que no hay quién como Tú. Eres imponente. Tú nombre es imponente sobre toda la tierra. Eres el Señor, eres el gran Yo Soy el que Soy. Gracias por Jesucristo. Gracias Espíritu Santo de Dios, la tierra está llena de tu Gloria. Un día emite sabiduría a otro día para señalarnos que Tú eres poderoso Dios. Eres el Dios de Abraham, eres el Dios de Isaac, eres el Dios de Jacob, eres el Dios de Israel, Eres el Dios de mi comunidad de fe. Mi alma te alaba. Mi alma te da gracias en el poderoso nombre de Jesucristo. Amén  



 

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