ORACIÓN:

SEÑOR mio, quien concede inefablemente Todos los bienes. Concédeme que no me afane en atesorar las cosas perecederas del mundo, sino en amontonar  méritos por tu gracia y amor con los cuales me salvaste, para recibir en el cielo los bienes eternos.

Tu eres el único invariable bien, con que la fe nos impulsa; ya que en Ti creo y espero, no me niegues la gracia de que solo en TI ponga mi corazón, tesoro y riqueza mia. SEÑOR, No permitas que desterrado de mi ser el tirano cruel de la Avaricia, elija servirle, en competencia de un Padre tan dulce, tan benéfico, y tan amoroso como TU.

En los brazos de Tu paternal Providencia me arrojo con la firme esperanza que no me dejarás perecer. Lejos de mi sea toda afanosa diligencia por las cosas temporales; que solo me aflija el ver que no te sirvo y sigo con todo el fervor de mi corazón, que me fatigue solamente la memoria de lo mucho que te he ofendido, sean mis deseos y unica ambición solamente buscarte a Ti, agradarte a Ti y apartarme de todo aquello que  te desagrada.

Para que cubierto con el hermoso poder y valor que Tu das, haga lo que es justo y correcto, y  despojado del heno de la Codicia y de todos los vicios del alma que has destinado al fuego eterno, reines Tu siempre en mi, para que reine contigo eternamente en el Cielo. Amen.

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