Algunas veces las personas abrazan una versión deficiente del evangelio, y como resultado obtienen falsas esperanzas. 

El evangelio no es un mar de rosas, justamente es cuando nos enfrentamos a la realidad de la vida.

Y una maravillosa esperanza que los creyentes albergamos es mas fuerte: La vida eterna, Cuando se instala esta gran verdad en nuestros corazones vivimos para honrar al Señor. Cristo murió y resucitó con este propósito.

Cualquier presentación del evangelio debe ser bíblica, porque la Palabra de Dios no regresará vacía (vea Isaías 55:11 ). Nuestras palabras volverán vacías, pero la Palabra de Dios nunca lo hará. 

El evangelio, en pocas palabras, es este: Cristo murió por nuestros pecados y resucitó al tercer día para darnos el regalo de la vida eterna. Inserta ese pensamiento profundamente en tu mente y luego compártelo con otros.

Ven al Señor. Él es tu buen pastor y limpiará tus lágrimas. Jesús está contigo. Cuando estás lleno de su presencia y lo buscas en oración. Tendrás un lugar en el cielo y ¡Serás bendecido con una corona de gloria!



Padre celestial, reconozco que seguirte no ha sido fácil, a menudo me dejo arrastrar por mi humanidad terminando siempre por los suelos, entiendo que la vida espiritual es un a guerra que se libra desde adentro, muriendo al yo y resucitando en Cristo, gracias por tu paciencia y perdona mi terquedad al querer resolver mi vida por mis propias fuerzas olvidando que tu me sostienes, llena mi corazón con humildad y despeja mi mente para que pueda entender tus designios. Afina mis oídos a tu mensaje. Que pueda grabar tus palabras en mi corazón para siempre. 

Al leer tu palabra puedo ver entre lineas un amor abnegado y verdadero, desde el alba en la mañana, hasta la niebla en la oscura noche, todo es un reflejo de tu gran amor.

Por supuesto que hay pruebas y tribulaciones, ¿pero que hijo tuyo no experimento el dolor y sufrimiento?

Hoy quiero dormir seguro, aceptando la realidad de la vida, pero me dispongo a enfrentarla con honor y valentía, con fuerza y determinación, por que no estoy solo, tu eres mi amado padre, Tú peleas por mí Eres mi Dios poderoso, Tú peleas por mí La victoria tuya es. Y te amo, Amen.

 



"Terminar el día con una oración es la mejor manera de dejar de lado el estrés y encontrar la paz antes de dejarse llevar por el agobio nocturno. No importa lo que halla pasado hoy, hablar con Dios en la noche renovará tu fe y te ayudará a experimentar el verdadero descanso"

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