!!Oh Dios, Señor nuestro,

Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Has puesto tu gloria sobre los cielos;

De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos,
Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,

Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?

Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.

Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:

Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,

Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

!!Oh Dios, Señor nuestro,
Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!




 

El salmista contempla las maravillas de la creación: el cielo estrellado, el reflejo plateado de la luna, los animales al servicio del hombre, y las bocas de los tiernos infantes que, pendientes de los pechos de sus madres, proclaman la grandeza y providencia del Creador. Es como un comentario poético a la obra de la creación narrada en el cap. 1 del Génesis. El hombre es el representante de Dios en la obra de la creación. Todo ha sido creado al servicio del hombre, y éste al servicio de Dios, por estar hecho a «imagen y semejanza suya». El salmista, lejos de reconocer como divinidades a los astros y a la misteriosa transmisión de la vida, lo presenta todo como obra del único Dios del universo, que gobierna todas las cosas con «número, peso y medida» (Sab 11,21). El poeta, extasiado ante tanta grandeza cósmica, se admira de que el Creador omnipotente se preocupe de un ser tan insignificante como el hombre. Sin embargo, éste es el rey de la creación por llevar el sello de lo divino en su alma.

los encargados de entonar este canto; en el cielo, son los astros quienes nos impelen a dilatar nuestro espíritu en un horizonte abierto y a proclamar la grandeza de Dios.




 

Oremos:

Padre celestial, al leer este hermoso salmo no puedo evitar pensar en todo lo que has hecho por mi, Gracias a ti puedo hoy abrir mis ojos y puedo observar las maravillas de la creación, la luz de un nuevo día y como despeja las sombras de la oscuridad y las tinieblas.

Asi mismo te pido que despejes mis sombras Señor, toda mal recuerdo y heridas del pasado, limpiame de todo mal y librame de él, borra de mi mente y corazón aquello que no me conviene, y pon en mi un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mi.

Sin ti no soy nada, te he fallado, pero aún asi estas dispuesto a perdonar, como dice el salmo que soy para que tengas de mi memoria, solo soy un siervo, un hijo(a) tuyo que quiere recibir tu bendición.

Cierra  las puertas a aquello que no me conviene física y espíritualmente, y abre las puertas de oportunidades, bendiciones y abundancia para asi tomar las mejores desiciones, que tu nombre sea glorificado hoy y siempre, amen.




 

"La mañana es el mejor momento para tener un encuentro con Dios. Cuando te despiertas con Dios, su presencia va contigo donde quiera que vayas".

¡Que seas bendecido en tu día!
 

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