1 Juan 2:1-6 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Cristo, nuestro abogado

 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.

El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;

pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

 



Cuando vemos a Jesús, nos imaginamos su compasión hacia las personas, vemos cómo debemos ser compasivos. Cuando vemos que Jesús tiene misericordia de la mujer atrapada en el adulterio, crecemos en la misericordia. Al observar a Jesús resistir las tentaciones, aprendemos a amar al Señor nuestro Dios como él lo hizo. Mientras contemplamos a Jesús colgado en la cruz, y no reprochamos a sus enemigos, sino que decimos: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", aprendemos a confiar y a perdonar.

Cuando vemos que Jesús se somete a la voluntad de su Padre:  aprendemos a someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Cuando vemos a Jesús cuidando a su madre mientras él cuelga en la cruz, aprendemos a honrar a nuestros padres,  mientras contemplamos a Jesús soportando todas las cosas por su amor por nosotros, aprendemos la máxima expresión del amor...

Mientras vemos a Jesús soportar el orgullo  y el egoísmo de sus discípulos, crecemos en paciencia con las flaquezas de nuestros familiares y amigos. Mientras nos maravillamos al ver a Jesús arrodillarse ante sus discípulos la noche antes de morir y lavar sus pies, el Espíritu Santo nos hace crecer en humildad y servicio.

El primer paso para ser más como Cristo es contemplarle diariamente. Por eso es tan importante escuchar estos mensajes. Porque a medida que leemos o escuchamos la palabra de Dios, contemplamos a Jesús, y el Espíritu Santo nos transforma a su imagen.

En la comunidad del consejero espiritual, nos preocupamos por llevarte diariamente el pan de vida que es Cristo por medio de su palabra, estoy seguro que a medida que estudiamos su palabra y aplicamos sus consejos estaremos más preparados para enfrentar con sabiduría el día de hoy, y el futuro por venir.

 



Querido Señor, Gracias por otro día que me permites vivir, ayúdame a tomar las decisiones correctas y a hacer las cosas. Ayúdame a vivir mi día como a ti te gustaría:

siguiendo los pasos de Jesús. Querido Señor, ayúdame a tener un buen juicio y ser una persona, atenta, compasiva y respetuosa, especialmente con aquellas personas a las que me resulta difícil amar.

A medida que pasa el día, ayúdame ser agradecido y a apreciar a los amigos y familiares que tengo. Guíame en mis pasos, abre mis ojos para que pueda ver lo que es correcto.

Abre mi boca para que pueda decir lo que es correcto y abre mi mente para que pueda actuar de forma correcta ante cada situación del día. Que mi anhelo sea siempre, ser cada día como Jesús

El autor y consumador de mi fe... En su nombre oro...amen.



 

 

"La mañana es el mejor momento para tener un encuentro con Dios. Cuando te despiertas con Dios, su presencia va contigo donde quiera que vayas".
¡Que seas bendecido en tu día!

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