En momentos de dificultad emocional o físicas, es fácil sentirse preocupado; sentir que las cosas nunca mejorarán. Pero, como dice la Biblia, "para Dios todo es posible". Cuando se encuentre con obstáculos en la vida, salud, trabajo, relaciones o algo más, tomarse un momento para orar puede marcar la diferencia.

Decir una oración de sanación puede brindarle consuelo en el momento en que más lo necesite. Por supuesto, las oraciones no tienen que ser dichas por usted. Si conoces a alguien que está pasando por una dificultad, mantenerlo en tus oraciones de sanación también puede traerle paz.



Querido Señor, me dirijo una vez más por la noche al trono de tu gracia, oro por Tu toque sanador en cada parte de mi vida, tanto espiritual como física. Señor, tú conoces todas los  dolores por los que estoy pasando en este momento, y oro por Tu toque sanador en cada área de mi vida en general ... y por el alivio de los dolores y problemas que tengo en mi cuerpo, en particular.

Alivia mis problemas físicos. Y oro para que, en tu bondad y gracia, me des una buena noche de sueño, sin dolor, para que pueda despertar renovado en cuerpo, alma y espíritu para gloria de tu nombre, consuela mi sufrimiento. Curame Señor Dame tal confianza en el poder de tu gracia, que aun cuando tenga miedo, pueda poner toda mi confianza en ti, despertaré renovado y listo para enfrentar un día mas...

Amén


Que se renueve tu esperanza y se dupliquen tus bendiciones. Cuando te despiertes mañana, estarás con mas ganas por seguir trabajando hacia las metas que quieres alcanzar, ahora descansa, relájate y concéntrate en recuperar tus fuerzas. A partir de este momento, Dios está preparando un día maravilloso, lleno de oportunidades, y seguro que sabrás aprovecharlas, que tengas un buen y placentero descanso.


 

"La mañana es el mejor momento para tener un encuentro con Dios. Cuando te despiertas con Dios, su presencia va contigo donde quiera que vayas".
¡Que seas bendecido en tu día!

 

 
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