Salmos 7:17
¡Yo alabaré al Señor por su justicia! ¡Cantaré salmos al nombre del Dios altísimo!

Éxodo 15:2
El Señor es mi fortaleza y mi cántico; ¡el Señor es mi salvación! Él es mi Dios, y lo alabaré; es el Dios de mi padre, y lo enalteceré.

Salmos 30:12
para que cante salmos a tu gloria. Señor, mi Dios: ¡no puedo quedarme callado! ¡siempre te daré gracias!

Salmos 113:1
Aleluya. 1 Ustedes, siervos del Señor, ¡alábenlo! ¡Alaben el nombre del Señor!

1 Crónicas 29:13
Por eso ahora, Dios nuestro, alabamos y loamos tu glorioso nombre.

Salmos 150:6
¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! 




Los Salmos están llenos de bendiciones sobre Dios por su consejo ( Salmo 16: 7 ), Su santidad ( Salmo 103: 1).), Su dominio sobre todas las cosas ( Salmo 103: 22 ), Su honor y majestad ( Salmo 104: 1 ). 

Bendeciré al Señor en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán. Mi alma se gloría en el Señor; lo oirán los humildes y se alegrarán. Engrandezcan al Señor conmigo; exaltemos a una su nombre.

¿Qué significa bendecir al Señor?

El diccionario define la palabra alabanza como "glorificar, especialmente por la atribución de perfección". ¡Dios es absolutamente perfecto en todo, lo que significa que es digno de alabanza! La Biblia ordena a toda criatura viviente alabar al Señor ( Salmo 150: 6 ).

 Las frases "bendecir al Señor" y "bendecir a Dios" se encuentran principalmente en el Antiguo Testamento. Los Salmos, especialmente, están llenos de las bendiciones de los salmistas sobre Dios.

Por lo tanto, bendecir al Señor significa alabarle, exaltarlo y adorarlo. Le ofrecemos nuestras alabanzas y bendiciones porque Él las merece. A diferencia de las bendiciones de Dios sobre nosotros, que son totalmente inmerecidas, nuestra bendición a Dios se hace entendiendo que Él es el verdadero y único Creador y  Padre celestial. 

Dios es glorificado cuando lo bendecimos, lo alabamos y lo reconocemos. Para eso fuimos creados originalmente. Sin embargo leemos en Proverbios 28: 9: 'El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.'. Solo una vez que hayamos sido verdaderamente bendecidos por Dios en los reinos celestiales ( Efesios 1: 3 ), podemos bendecir a Dios de una manera que le agrade. 

Considere algunos beneficios específicos que derivamos de alabar al Señor: 
     1) La alabanza magnifica a Dios: La alabanza pone nuestro enfoque en Dios, no en nuestros problemas. El poder, la presencia y la capacidad de Dios transforman nuestra manera de pensar. 

     2) La alabanza nos hace humildes: Cuando adoramos a Dios, adquirimos una perspectiva correcta de nosotros mismos. La alabanza desinfla el orgullo y el ego. Ganamos una imagen personal saludable, basada en la perspectiva que Dios tiene de nosotros. Al quitarnos el orgullo, la alabanza nos fortalece contra la tentación.

     3) La alabanza revela nuestra devoción a Dios: Si yo amo a Cristo, voy a alabarlo. Si El ocupa el primer lugar en mi vida, voy a honrarlo con adoración y acción de gracias. 

     4) La alabanza nos motiva a vivir en santidad: La alabanza abre nuestros corazones para que vivamos como Dios lo desea, santos y apartados para Èl, para que hagamos su voluntad por encima de la nuestra, y queramos ser más como Èl por encima de cualquier otra persona. Cuanto más lo adoramos, más semejantes seremos a Èl.

     5) La alabanza aumenta nuestro gozo: El gozo es el compañero constante de la alabanza. Si nos sentimos deprimidos o desanimados, alabar a Dios nos traerá gozo prontamente. 

     6) La alabanza establece nuestra fe: Cuantomás grande veamos a nuestro Dios, más pequeños veremos nuestros problemas. 

     7) La alabanza eleva nuestras emociones: Las preocupaciones, los temores y las dudas no pueden sobrevivir por mucho tiempo en una atmósfera de alabanza.

Ser capaz de comprender el propósito y el poder de alabar al Señor, te permitirá crecer efectivamente en tu relación con Dios, así como alcanzar un mayor nivel de autodisciplina mediante la aplicación de estos principios clave.




Padre mío en este día deseo bendecirte y alabarte por que solo tu lo mereces Señor, ayúdame Amado Espíritu Santo a alabar a mi Padre Celestial. Ayúdame a alabar a mi Amado Jesucristo. Ayúdame a vivir de tal manera que mi vida te agrade y sea una alabanza permanente delante de tu presencia.

Padre, solo Tú eres digno de ser alabado. Tú eres digno de ser bendecido. Tú eres digno de ser glorificado. Tú eres digno de ser exaltado. 

Cada día deseo presentarme delante de Tí y elevar en tu santa presencia con el aroma de mis oraciones y cánticos. Que no dependa de las circunstancias para adorarte.

Oh alma mía alaba al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios. Alaba al Señor y Todo lo que respire alabe al Señor. Ayúdame a gloriarme en Tí todos los días de mi vida. Sí, mi alma siempre te alabe.

Ayúdame a ser expresivo y darte Gloria por el día, por la noche, por el sol, por la luna, por el calor, por el frío, por el agua, por la lluvia, por el pan de cada día, por el trabajo, por el esfuerzo, por el descanso, por las flores, por los árboles, por mis amigos, por mis hermanos en Cristo, por la salud, en la enfermedad, en la pobreza, en la riqueza, ayúdame a agradecerte y a gloriarme por todas las cosas.

Ayúdame a ser dichoso delante de Tí y a saberlo expresar para que mi vida sirva de inspiración para que alguien más pueda llegar a Ti. Sea tu nombre exaltado esta mañana. Alabado seas en el mombre de Jesús, amén.

 




"La mañana es el mejor momento para tener un encuentro con Dios. Cuando te despiertas con Dios, su presencia va contigo donde quiera que vayas".

¡Que seas bendecido en tu día!
 

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