Salmos 9

Te alabaré, oh SEÑOR, con todo
mi corazón;
contaré todas tus maravillas.
Me alegraré y me regocijaré en ti;
cantaré a tu nombre, oh Altísimo.
Cuando mis enemigos volvieron atrás, cayeron y perecieron ante ti.
Porque has defendido mi juicio y
mi causa;
te has sentado en el trono del Juez
de justicia.
Reprendiste a las naciones;
destruiste a los impíos;
el nombre de ellos has borrado para siempre.
El enemigo ha sucumbido para siempre; sus ciudades has destruido;
con ellas pereció su recuerdo.
Pero el SEÑOR permanecerá para siempre;
ha dispuesto su trono para juicio.
Él juzgará al mundo con justicia;
hará juicio a los pueblos con rectitud.
El SEÑOR será un alto refugio para el oprimido,
un refugio en los tiempos de angustia.
10 En ti confiarán los que conocen
tu nombre
pues tú, oh SEÑOR, no abandonaste
a los que te buscaron.
11 Canten al SEÑOR, que habita en Sion; cuenten en los pueblos sus hechos.
12 Porque el Vengador de la sangre
se acordó de ellos;
no se olvidó del clamor de los pobres.
13 Ten compasión de mí, oh SEÑOR.
Mira la aflicción que me han causado los que me aborrecen;
tú, que me levantas de las puertas de la muerte,
14 para que cuente todas tus alabanzas
en las puertas de la hija de Sion
y me goce en tu salvación.
15 Las naciones se hundieron en la fosa que hicieron;
en la red que escondieron fue atrapado su pie.
16 El SEÑOR se dio a conocer por el juicio que hizo;
los impíos fueron atrapados en la obra de sus propias manos.
17 Los impíos serán trasladados al Seol, todas las naciones que se olvidan
de Dios.
18 Porque el necesitado no será olvidado para siempre
ni la esperanza de los pobres perecerá eternamente.
19 ¡Levántate, oh SEÑOR!
¡Que no prevalezca el hombre!
Sean juzgadas las naciones delante
de ti.
20 Infúndeles pánico, oh SEÑOR.
Que sepan las naciones que no son más que hombres.



¿Alguna vez has temido por tu seguridad o por la de tu familia? Si es así, ¡haz esta oración de hoy por protección contra el daño y el peligro!

 

Orando a la luz del Salmo 9

Señor Dios, oro por tu protección al comenzar este día. Eres mi escondite, y bajo tus alas siempre puedo encontrar refugio. Protégeme de los problemas donde quiera que vaya y mantén el mal lejos de mí. No importa dónde esté, te miraré como mi protector, el que lucha por mí todos los días. Tu amor y fidelidad, junto con tu bondad y misericordia, me rodean a diario, por lo que no temeré lo que pueda venir en mi contra. Confío en ti, Dios, y te doy gracias por tu amor y protección. 

* Padre que estás en los cielos quiero darte gracias en este nuevo día. Quiero alabarte por tus bondades. Estoy agradecido por esta vida porque tengo la dicha y el privilegio de conocerte.

Gracias Padre mío. Permíteme alabarte con todo el corazón. 

Señor que maravillosa es la experiencia de un creyente. Pueden venir ante tu presencia y alabarte con todo su corazón y alegrarse en Tí mientras cantan salmos a tu nombre.  Tú eres quién hace justicia a tus siervos y a tus siervas que claman de día y de noche ante Ti. Tantas veces me has hecho justicia y me has vindicado por eso mi alma te alaba.      

Padre Celestial cómo no alabar tu santo nombre si eres refugio de los oprimidos. Tú eres su baluarte en tiempos de angustia. A Ti corre el justo y es socorrido. Por esa razón es que en Ti confían los que conocen tu nombre.    

Padre mío ten compasión de mí. Líbrame de las aflicciones y de la muerte. Líbrame de los que me odian y buscan mi vida con lazo de cazador y con pestes destructoras. Sácame de las puertas de la muerte y dame vida.   

**** Padre gracias a tu justicia hay esperanza para el justo y para los necesitamos de la tierra. Gracias porque no olvidarás a los pobres. No los olvidarás ni permitirás que para siempre se pierda la esperanza. Tú eres la esperanza de los hombres. A Ti correrá el justo y será amparado, a Ti clamará el pobre y no será avergonzado.

**** Padre mío, levántame, Señor. Establece tu justo reino. Juzga a las naciones y haz que toda rodilla se doble y que toda lengua confiese que Tú eres Señor.

Gracias Padre por este hermoso tiempo. Gracias en el poderoso nombre de Jesucristo. Amén 



 

Con amor en Cristo,
Tu Consejero Espiritual

"La mañana es el mejor momento para tener un encuentro con Dios. Cuando te despiertas con Dios, su presencia va contigo donde quiera que vayas".
¡Que seas bendecido en tu día!

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