VERSÍCULO DEL DÍA

Salmos 17 

17 Oye, oh Señor, una causa justa; está atento a mi clamor.
    Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.

De tu presencia proceda mi vindicación;
Vean tus ojos la rectitud.

Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche;
Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste;
He resuelto que mi boca no haga transgresión.

En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios
Yo me he guardado de las sendas de los violentos.

Sustenta mis pasos en tus caminos,
Para que mis pies no resbalen.

Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios;
Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.

Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra,
De los que se levantan contra ellos.

Guárdame como a la niña de tus ojos;
Escóndeme bajo la sombra de tus alas,


ORACIÓN:

Querido Señor, te doy las gracias por una noche de sueño reparador la noche anterior y te agradezco por despertarme al amanecer de este nuevo día. Quédate conmigo. Fortalecerme y aléjame de todos los males y peligros, caminaré de tu mano hoy.


Si hay cargas, oro para que las lleves por mí.

Si hay que tomar decisiones, oro para que me des sabiduría. 

Si hay necesidades, le pido que me brinde el discernimiento para asistir al necesitado.

Si hay pecados, pido me des la la honestidad de confesarlos.

Si hay éxito dame la humildad de acojerlo con gratitud sin olvidarme de Ti.

Si hay fracaso, dame la fuerza para levantarme y empezar de nuevo, que no me desvíe de confiar en Ti como debería.

Si hay alguien que pones en mi camino hoy, que tenga las palabras para decir lo que se necesita, así como el sentido de saber cuándo callar. 

Señor en tus manos Pongo mi día. Ve delante de mi y quédate conmigo cada minuto del día, manténme a salvo bajo la sombra de tus alas y que seas glorificado en mi vida hoy para que cuando la gente me mire no vea a nadie más que a Jesús en mí, en cuyo nombre ruego, 

amén.


REFLEXIÓN:

Con su sincera súplica, el Salmo 17 nos recuerda que podemos llevar nuestras cargas y preocupaciones más profundas a Dios con confianza, tal como lo ha hecho el Salmista. Y, al igual que el salmista, podemos pedirle a Dios que nos proteja de las cosas que nos podrían dañar.

El Salmo 17 también nos recuerda que nuestra relación con Dios tiene la intención de ser mutua y sustantiva, no individualista o egoista. Como lo demostró el salmista, esta relación se expresa mejor no cuando vemos a Dios como un padre a quien acudimos en busca de ayuda cuando estamos en problemas, sino cuando mantenemos nuestra parte de un pacto mutuo y familiar: reclamar a Dios como Lo nuestro y caminar en los caminos de Dios, ya sea que nos encontremos en situaciones buenas, malas, mejores o incluso las peores.

Por supuesto, no tenemos más remedio que participar en esta relación con confianza. Aquí, el salmista ha proporcionado otro maravilloso ejemplo. Expresamos nuestras súplicas y peticiones al Dios que va aresponder (versículo 6) y que vamos a mostrar misericordia (versículo 7), como Dios lo ha hecho, está haciendo y va a seguir para todos los que buscan refugio en los brazos de Dios.


Con amor en Cristo,

Tu Consejero Espiritual

"La mañana es el mejor momento para tener un encuentro con Dios. Cuando te despiertas con Dios, su presencia va contigo donde quiera que vayas".
¡Que seas bendecido en tu día!

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