Tau

169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová;
    Dame entendimiento conforme a tu palabra.

170 Llegue mi oración delante de ti;
Líbrame conforme a tu dicho.

171 Mis labios rebosarán alabanza
Cuando me enseñes tus estatutos.

172 Hablará mi lengua tus dichos,
Porque todos tus mandamientos son justicia.

173 Esté tu mano pronta para socorrerme,
Porque tus mandamientos he escogido.

174 He deseado tu salvación, oh Jehová,
Y tu ley es mi delicia.

175 Viva mi alma y te alabe,
Y tus juicios me ayuden.

176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo,
Porque no me he olvidado de tus mandamientos.




La letra final del alfabeto hebreo, Tau, representa la sección final del Salmo 119. Mirar de cerca cada sección ha generado una nueva apreciación del salmo más largo que lo ha elevado en mi mente de lo mundano a lo sublime.

Estos significados de la letra hebrea parecen resumir las verdades que hemos visto durante este viaje por el salmo 119. Aunque nadie puede obtener la perfección hasta el cielo, debemos esforzarnos continuamente por una vida más santificada de arrepentimiento y oración, basada en la verdad de la ley de Dios. La redención es posible solo cuando nos volvemos a Cristo en busca de perdón. 

Al mirar esta última sección del salmo, vemos que ese patrón se repite en una oración de confesión y arrepentimiento.

Los dos primeros versículos son paralelos entre sí cuando el salmista clama a Dios:

Llegue mi clamor delante de ti, oh SEÑOR;
    dame entendimiento conforme a tu palabra.
Deja que mi súplica llegue ante ti;
    líbrame según tu palabra (169-170,).

El salmista suplica al Señor que escuche su clamor para que primero tenga entendimiento y luego sea liberado, ambos de acuerdo con la palabra de Dios.

Los siguientes dos versículos también parecen ser paralelos entre sí:

Mis labios derramarán alabanza,
   porque tú me enseñas tus estatutos.
Mi lengua cantará tu palabra,
   porque todos tus mandamientos son rectos (171-172,).

Porque Dios nos enseña su palabra y porque todos sus mandamientos son correctos, estamos llamados a alabarlo.

Aunque no es tan obvio como los dos primeros versículos, o incluso los dos segundos versículos de esta sección, los siguientes dos versículos comparten paralelos:

Esté lista tu mano para ayudarme,
   porque he elegido tus preceptos.
Anhelo tu salvación, oh SEÑOR,
   y tu ley es mi delicia (173-174,).

A medida que miramos al Señor para nuestra salvación y nos apoyamos más y más en él durante las pruebas de la vida, crecemos para amar y obedecer su palabra con gozo. El creyente obediente y arrepentido puede orar con confianza:

Viva mi alma y te alabe,
   y tus reglas me ayuden.
Me he descarriado como oveja descarriada; busca a tu siervo,
   porque no me olvido de tus mandamientos (175-176,).

Dado que hemos visto muchos juicios en contra los perseguidores e inicuos en este salmo, es interesante que termine con la confesión de un pecado personal. Esto dice mucho sobre cuál debería ser nuestra actitud cuando otros nos lastiman o vituperan. Nuestras oraciones por la justicia de Dios contra los malvados siempre deben ir acompañadas de una oración por la misericordia de Dios para con nosotros.

Esta confesión arrepentida del pecado personal ocurre como una analogía en el contexto del buen pastor. Todos somos pecadores que nos alejamos del rebaño y necesitamos que el Buen Pastor nos encuentre y nos devuelva al redil. 

Todos necesitamos mantener los mandamientos de Dios fijados ante nosotros. Y como hemos visto una y otra vez en este salmo, no es suficiente simplemente conocer la palabra de Dios; también debemos obedecerlo.

La palabra de Dios es verdad. Ningún pasaje de las Escrituras habla la verdad de la palabra de Dios más que el Salmo 119. ¡Que todos amemos y vivamos la ley de Dios!




Oremos:

Señor de mi vida, Padre que estás en los cielos, abre los cielos e inclinate para escuchar mi clamor; dame entendimiento de que oraré de acuerdo con Tu Palabra, porque te necesito. Llegue mi oración ante ti; líbrame de todo mal de acuerdo con todo lo que has prometido o quedaré deshecho.

Como el agua de una fuente brota, te alabaré abundante y continuamente delante de los hombres, porque solo tú has sido mi Maestro y el Pastor de mi alma. Mi corazón literalmente canta con gozo mientras enseño a otros tu palabra, porque todas tus palabras son fieles y verdaderas.

Por lo tanto, oro para que extiendas tu mano para ayudarme en esto, porque me has hecho elegir tu amonestación por encima de todos los que intentan obstruir mi camino. Solo tu salvación, oh SEÑOR, es el único deseo de mi corazón, estando vaciado de todo lo demás; aun mientras la espero, tu ley es dulce para mí y llena de alegría mi alma. ¡Tu ley es mi supremo consuelo!

Deja que mi alma viva y no se enfríe y muera; déjame alabarte con mi boca, porque solo tú eres la vida y la fuente de todo gozo. Revela tu consejo, que amo, porque necesito tu ayuda. Aunque soy una oveja muda e insensata y me he descarriado sin pensar o me he convertido en un vagabundo por mano de mis adversarios, continuamente te busco; ven a buscarme y tráeme a casa, porque mi alma anhela la seguridad de tu voz, como una oveja anhela a su pastor.




 

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