Oración vespertina de confianza en Dios

Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David.

Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia.
    Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar;
    Ten misericordia de mí, y oye mi oración.

Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia,
Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah

Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí;
Jehová oirá cuando yo a él clamare.

Temblad, y no pequéis;
Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah

Ofreced sacrificios de justicia,
Y confiad en Jehová.

Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?
Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.

Tú diste alegría a mi corazón
Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.

En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.




 

Creo que podemos estar de acuerdo en que hay días en cada una de nuestras vidas que requieren un salmo como este. Nosotros, como creyentes, ciertamente no estamos inmunizados de la aflicción en este mundo. Las Escrituras incluso dicen que en este mundo tendremos problemas, problemas que parecen multiplicarse día a día. Pero cuando lleguen estos tiempos difíciles, que encontremos confianza en el conocimiento de que podemos clamar a Dios. Y que nos consuele saber que el Señor escucha y contesta las oraciones de Sus hijos de acuerdo con la bondadosa intención de Su voluntad y el resultado de Su perfecta providencia.




 

Padre, al llegar al final de otro día muy ajetreado, te alabamos y te agradecemos por el regalo del sueño y la manera maravillosa en que las horas nocturnas parecen barrer todas nuestras preocupaciones y disipar todas nuestras preocupaciones, cuando descansamos en ti.
 
Gracias, porque podemos depositar con confianza todos nuestros cuidados e inquietudes sobre ti y poner todas nuestras cargas a Tus pies, sabiendo que nos amas con un amor perfecto y nos cuidas con preocupación paternal.
 
Mantennos a salvo esta noche de cualquier peligro y aligera la oscuridad de estas noches con Tu paz perfecta, Tu grandiosa tranquilidad y Tu gracia serena.
 
Protégenos, oramos, sabiendo que hay muchos peligros y mucha maldad que pueden acechar fuera de nuestro hogar, pero gracias porque Tú eres nuestro escudo y protección, nuestra roca de salvación, nuestra esperanza y fortaleza.
 
Purifica nuestras mentes, consuela nuestros corazones, calma nuestras almas y danos a todos una buena noche de sueño, te lo pedimos, porque somos Tuyos, y Tú has prometido que darías a Tus amados hijos un sueño reparador y un descanso rejuvenecedor en las horas de la noche.
 
Que el ángel de tu presencia, que es el mismo Señor Jesús, acampe a nuestro alrededor esta noche y nos proteja bajo la sombra de sus alas.
 
Por esto, Padre, en Tus manos encomendamos nuestro espíritu y oramos para que nos despiertes por la mañana, descansados ​​y listos para hacer Tu voluntad. Te lo pedimos en el nombre de Jesús,
 
Amén.




 

 



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