Consejero Espiritual · Orando A La Luz Del Salmo 42

 

Salmos 42

 

Reina-Valera 1960

 

 

Mi alma tiene sed de Dios

Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré.

42 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,
    Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche,
Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí;
De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios,
Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

Dios mío, mi alma está abatida en mí;
Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán,
Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.

Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;
Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

Pero de día mandará Jehová su misericordia,
Y de noche su cántico estará conmigo,
Y mi oración al Dios de mi vida.

Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí?
¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

10 Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan,
Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

11 ¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.




 

Señor, que tenga sed de Tu presencia, así como los ciervos necesitan agua todos los días para sobrevivir. Padre, que pueda ver mi necesidad diaria de ti. Padre, quiero estar en Tu presencia y experimentar en todo lo que hago.

“Que tenga el valor de dar un paso y beber de Tu Palabra todos los días. Padre, confío en que me protegerás en los momentos en que mis enemigos sepan que soy débil. Cuando cuestionen Tu amor, Padre, que sea fiel para esperar en Ti y en Tu voluntad, en todas mis circunstancias.

“Que yo te alabe siempre, Padre. Diariamente, recuerdo lo que has hecho por mí. Aunque soy un pecador y no te busqué, tú me amaste y enviaste a tu hijo por mí. Que yo te alabe por siempre. Amén."




 

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