60 Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste;
Te has airado; !!vuélvete a nosotros!

Hiciste temblar la tierra, la has hendido;
Sana sus roturas, porque titubea.

Has hecho ver a tu pueblo cosas duras;
Nos hiciste beber vino de aturdimiento.

Has dado a los que te temen bandera
Que alcen por causa de la verdad. Selah

Para que se libren tus amados,
Salva con tu diestra, y óyeme.

Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré;
Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.

Mío es Galaad, y mío es Manasés;
Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza;
Judá es mi legislador.

Moab, vasija para lavarme;
Sobre Edom echaré mi calzado;
Me regocijaré sobre Filistea.

¿Quién me llevará a la ciudad fortificada?
¿Quién me llevará hasta Edom?

10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado,
Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?

11 Danos socorro contra el enemigo,
Porque vana es la ayuda de los hombres.

12 En Dios haremos proezas,
Y él hollará a nuestros enemigos.




En este Salmo, el escritor es conducido a un reconocimiento devoto de la mano de Dios, tanto en la prosperidad como en la adversidad. Se refugia en las promesas de Dios y en ellas actúa con fe con plena confianza en la victoria sobre todos sus enemigos. Esperamos que las siguientes palabras brinden consuelo e inspiración espirituales. Recuerde que estas palabras se pueden imprimir y usar para crear un Libro de Oración personalizado.




Dios Todopoderoso, nuestra Fortaleza y Defensor, a Ti te confiamos nuestras vidas. Te adoramos hoy y siempre, porque eres digno de ser alabado. Día a día te muestras fiel a tu pueblo. Llénanos de tu Espíritu Santo para que podamos servirte con corazones amorosos y leales. Perdónanos por nuestros pecados y límpianos con la sangre de Jesucristo, quien nos enseñó a orar: “Padre nuestro. . . "




Padre, cuando me sobrevienen días difíciles, hay momentos en los que me pregunto cuál es la causa.
¿Me estás poniendo a prueba o te he desagradado?
¿Estoy sufriendo por mis pecados o los de otra persona?
¿Hay alguna otra razón de mis luchas que no pueda percibir?
Independientemente, oro para que me devuelvas las fuerzas, oh Dios.
Líbrame de la duda y el miedo.
Hazme humilde, querido SEÑOR, y ayúdame a confiar siempre en Tus caminos.
Toda la creación te pertenece.
Me regocijo en ti y en tu nombre.
¡Tu grandeza está en todas partes!
Amén.




 

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