Plegaria pidiendo la destrucción de los enemigos de Israel

Cántico. Salmo de Asaf.

83 Oh Dios, no guardes silencio;
    No calles, oh Dios, ni te estés quieto.

Porque he aquí que rugen tus enemigos,
Y los que te aborrecen alzan cabeza.

Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente,
Y han entrado en consejo contra tus protegidos.

Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación,
Y no haya más memoria del nombre de Israel.

Porque se confabulan de corazón a una,
Contra ti han hecho alianza

Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas,
Moab y los agarenos;

Gebal, Amón y Amalec,
Los filisteos y los habitantes de Tiro.

También el asirio se ha juntado con ellos;
Sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah

Hazles como a Madián,
Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;

10 Que perecieron en Endor,
Fueron hechos como estiércol para la tierra.

11 Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb;
Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes,

12 Que han dicho: Heredemos para nosotros
Las moradas de Dios.

13 Dios mío, ponlos como torbellinos,
Como hojarascas delante del viento,

14 Como fuego que quema el monte,
Como llama que abrasa el bosque.

15 Persíguelos así con tu tempestad,
Y atérralos con tu torbellino.

16 Llena sus rostros de vergüenza,
Y busquen tu nombre, oh Jehová.

17 Sean afrentados y turbados para siempre;
Sean deshonrados, y perezcan.

18 Y conozcan que tu nombre es Jehová;
Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.




El Salmo 83 es ​​esencialmente una oración donde los hebreos piden ser liberados de sus enemigos. Los enemigos adoraban a muchos dioses y se burlaban del Dios de los israelitas. Entonces, según el salmista, la solicitud es por una victoria militar que probará el poder del Dios hebreo y Su dominio sobre todas las cosas. Hoy en día no es diferente, las  personas adoran a muchos dioses: dinero, poder, fama, etc.

Luchamos, como lo hizo el salmista, para mantenernos enfocados en la Única Presencia y el Único Poder que reconocemos en nosotros mismos y en toda la vida. ¿Recordamos cómo Dios nos ayudó en el pasado en nuestras batallas espirituales?. Dios nos ayudó a vencer. Lo más importante es recordar que Cristo murió por nosotros. Este salmo nos recuerda que recordemos lo que Dios ha hecho por nosotros y nos asegura que lo volverá a hacer. Ore a Dios para que nos ayude como lo hizo antes. Medite en este salmo y desarrolle la convicción de ir a Dios cuando enfrentemos pruebas de cualquier tipo.




Padre, no puedo evitar orar este Salmo hoy. 

Gracias por esta Escritura en el Salmo 83. Al leer esta Escritura, ayúdanos a darnos cuenta de que siempre ha habido enemigos de Dios que intentaron destruir a Tu pueblo. Ayúdanos a no tener miedo. Ayúdanos a hacer todo lo que podamos como creyentes para levantar Tu nombre en este mundo para que todas las personas sepan que Tú eres Dios. En el nombre de Jesús, oramos. Amén.




 

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