Te invito a que cierres tus ojos. Y abras tu mente y corazón. Porque hoy no serán necesarias las imágenes. Porque hoy tu mente e imaginación serán las que manden.

Ciertamente hay momentos en que la vida es dura, padeciendo la infelicidad de una vida sin sentido, sonriéndole a todo el mundo, pero llorando por dentro.

Sientes que lo tirarías todo por la borda y cambiarías tu vida de un plumazo, sin importar nada ni nadie.


Pero hoy, te voy a explicar, porque no debe ser así. Porque siempre vale la pena seguir adelante. Porque, una sonrisa vale más que mil lágrimas.


Pasemos a esos días que no te dejan pensar con claridad. A esas noches sin luz que tanto te asustan. A esos momentos en los que te miras al espejo y no hay nada que te guste de ti.


No abras tus ojos todavía, Imagínate un espejo. Imagínate, todo lo que cambiarias de ti para sentirte mejor con tus complejos. Te doy unos segundos, hazlo con calma…

 

¿Qué ves…? ¿Te sientes mejor…? Te diré una cosa: no creo que puedas dejar de verte tal y como eres, ¿…y sabes por qué? porque no hay una manera más perfecta que ser uno mismo.

 

Admitiendo tus errores y valorando tus aciertos y desaciertos. Sabiendo, que, para alguien, TÚ y solamente tú, eres lo más importante.  

 

Ya sabes de quien te hablo verdad,

 

Tu eres lo más importante para Dios, aun con tus luchas, con tus victorias y fracasos, con tus conflictos, con tus dudas e incertidumbres, con tu temperamento irascible, con todo.

Eres la razón de todo su amor y cariño

Puede ser que en algún momento de la vida sientas que nadie te quiere, que tus padres no te comprenden, que la vida te negó oportunidades que si les dio a otros, que el mundo entero no te acepta.

Incluso puede ser que ni te quieras a ti mismo, ni te aceptes, todo eso puede ser verdad, pero Dios siente afecto por ti y te comprende.

Jeremías 31:3 es contundente, Con amor eterno te he amado. Dios te ama.

 

Él nos acepta tal como somos, con nuestras virtudes y defectos, el no menosprecia a nadie, el no hace acepción de personas, es decir Dios no ve si tú eres rico o pobre, si eres alto o chaparro, no valora a las personas por su apariencia ni por lo que tienen.


Simplemente te ama y es por eso que para el eres importante, eres la niña de sus ojos, eres el hijo y la hija que tanto ama y se deleita en ti.

 

Si deseas construir su propia imagen, compártela con algo que dure; edifícalo en lo que Dios piense de ti, no en lo que el mundo piense de ti. Cuando entendemos lo que Dios piensa de nosotros, cambia la forma en que nos vemos a nosotros mismos.

Recuerda que tu vales mucho, eres especial e importante, eres único pues estas hecho a la imagen y semejanza de Dios.

Abre tus ojos y recuerda que Tu eres un diamante, una joya para Dios. No permitas que nadie apague tu brillo ni menosprecie tu valor.

 

 

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