Hola…

 

¿Quiero preguntarte, como estas?

 

Que cargas estas llevando, que lagrimas retienes, que miedos te paralizan, que dolor te agobia ….

 

La gente te pregunta, como estas, y tú contestas bien, pero sabes bien que no es así.

 

No le dices a nadie por lo que estás pasando por qué no lo entenderán, y por qué si lo dijeras tampoco podrían ayudarte.

 

Das un paso más Y estas a punto de caer, pero aun tienes una oportunidad, para tomar una decisión hoy

 

Hay cosas en esta vida que están fuera de nuestro control, cosas que no podemos cambiar…

 

La elección que tenemos es abandonar o seguir luchando.

 

Y a estas alturas es más probable que lo abandones.

 

Pero yo estoy aquí para decirte, levántate, sigue luchando.

 

Nuestra vida es como un gran lago que tenemos que cruzar, diariamente nos embarcamos en una travesía llena de obstáculos que nos llevan muchas veces a la desesperación: los problemas económicos y de salud, los conflictos familiares, la pérdida de un ser querido, la pérdida de empleo, son algunas de las enormes tempestades que debe enfrentar nuestra débil embarcación, frente a lo cual sentimos una inseguridad y un miedo profundos.

Durante esta tormenta, Navegas contra viento y marea, y sientes que estas a punto de naufragar.

 

Tal vez Piensas en alguien que podría ayudarte, pero sabes que no podrán detener la tormenta,

 

Sabes, hubo alguien que, si lo hizo…

 

Hace más de dos mil años atrás, un día al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Crucemos al otro lado del lago».  

 Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraban en la barca, la cual poco a poco empezó a hundirse.  Jesús estaba dormido en la parte posterior.

 

Los discípulos Absortos en sus esfuerzos por salvarse, habían olvidado que su maestro estaba a bordo.  Ahora, viendo su trabajo vano y solo la muerte delante de ellos, Los discípulos lo despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos! ¡Nos vamos a ahogar!

Jesús despertó, y enseguida reprendió al viento y a las olas!

 

De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. Luego Jesús les preguntó: ¿Por qué tienen miedo?

 

Si los discípulos hubieran confiado en Él, se hubieran mantenido en paz. Su miedo en el tiempo de peligro reveló su incredulidad. En sus esfuerzos por salvarse, se olvidaron de Jesús; y fue solo cuando, abatidos por los problemas, recurrieron a Él para ser salvados.

 

Y aquí estamos tu y yo, tan indefensos como los discípulos para calmar la furiosa tormenta. 

 

Tenemos dos opciones; desesperarnos y hundirnos en nuestros propios problemas, o acudir prontamente a Jesús

 

¿Qué harás?

 

vas a levantarte de donde estas y vas a confiar en aquel que aun el viento y el mar le obedecen

 

Si es así escribe en los comentarios

 

Jesús en ti confió

 

Aquel Jesús que detuvo el viento y las olas. Es el mismo Jesús que hoy te dice: ¿porque tienes miedo? si yo estoy contigo!!!

 

Ratio: 4 / 5

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