Alabanza por la justicia de Dios

Aleluya.

146  Alaba, oh alma mía, a Jehová.

Alabaré a Jehová en mi vida;
Cantaré salmos a mi Dios mientras viva.

No confiéis en los príncipes,
Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.

Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra;
En ese mismo día perecen sus pensamientos.

Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob,
Cuya esperanza está en Jehová su Dios,

El cual hizo los cielos y la tierra,
El mar, y todo lo que en ellos hay;
Que guarda verdad para siempre,

Que hace justicia a los agraviados,
Que da pan a los hambrientos.
Jehová liberta a los cautivos;

Jehová abre los ojos a los ciegos;
Jehová levanta a los caídos;
Jehová ama a los justos.

Jehová guarda a los extranjeros;
Al huérfano y a la viuda sostiene,
Y el camino de los impíos trastorna.

10 Reinará Jehová para siempre;
Tu Dios, oh Sion, de generación en generación.
Aleluya.




Oración de reflexión:

“¡Padre celestial, alabo tu santo nombre! Me sacaste de la esclavitud del pecado con la sangre de Jesucristo y me liberaste para la vida eterna en Él para siempre. Grande es tu nombre y digno de alabanza. Te alabaré toda mi vida con palabras y canciones. Mi confianza está en ti, oh Dios, porque solo Tú puedes salvar. Tú eres mi ayudador y mi esperanza, y soy bendecido porque confío en ti.

“Tú eres el creador del cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos, y permaneces fiel para siempre. No nos abandonas en nuestro momento de necesidad, sino que nos sostienes y nos provees. Nos liberas de la esclavitud del pecado y la opresión, y nos das fuerzas cuando somos débiles.

“Padre, gracias porque nos cuidas sin sueño. Tu amor es fiel e interminable. Amas a los justos que invocan tu nombre. Tú nos sostienes y cuidas de nosotros. ¡Grandes son tus misericordias para con nosotros! ¡Eres Rey de reyes y Señor de señores y reinas para siempre a través de todas las generaciones! ¡Bendito sea el nombre del Señor nuestro Dios para siempre! ¡Te amo y te alabo mi Señor, mi Salvador, mi Rey! En el precioso nombre de Jesús, Amén ".




El salmo 146 es un salmo que nos recuerda que debemos poner nuestra confianza en Dios y no en el hombre. Dios, “Quien hizo el cielo y la tierra” es nuestro Dios y Él nos protegerá y salvará. La mayor parte del salmo nos recuerda todo lo que Dios hace por su pueblo y los dos primeros versículos nos dicen que alabemos a Dios “toda la vida”. El Salmo 146 es un salmo que nos recuerda que debemos mantener nuestro enfoque y confiar solo en Dios.




 

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